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Trampa de grasa y tanque séptico en restaurante
Reducción de SST y DBO

Problema:
El propietario de un restaurante de mariscos ubicado en las afueras de la ciudad enfrentaba problemas de mal funcionamiento de su sistema séptico. El restaurante contaba con dos tanques sépticos de 1000 galones. Los campos de lixiviado (drenaje) para ambos tanques estaban bloqueados y dañados al punto de que ninguno funcionaba adecuadamente. El propietario debía tomar una decisión importante, la ciudad tenía planes de expandir el servicio municipal de drenaje hacia esa área durante los siguientes 18 meses, si elegía reparar los campos de lixiviado, tendría un gran gasto y la pérdida potencial de ingreso debido a que los campos se localizaban debajo de su estacionamiento, y sin éste en servicio, su negocio ciertamente se vería afectado. Como solución temporal a su problema el propietario se vio forzado a bombear los tanques cada dos semanas a un costo de $250.00, necesitaba una alternativa menos costosa para reparar el sistema que no podría usar durante 18 meses, así mismo necesitaba de una alternativa de bombeo más económica.

Solución:
El propietario del restaurante empezó a aplicar MICROBE-LIFT (AquaClean ACF-32), con la expectativa de que el producto redujera la frecuencia de los bombeos. El primer día del tratamiento el sistema séptico recibió una dosis de choque de 2.5 galones de ACF-32; al día siguiente el propietario observó una notoria reducción en el olor que emanaba del suelo y de los drenajes del fregadero. Se aplicó ACF-32 en el sistema a una tasa de medio gaón por día cada tercer día. Al tercer día, se aplicó producto al momento de cerrar el negocio para evitar un potencial escurrimiento y dar al producto más tiempo para trabajar en las trampas de grasa.

Conclusión:
Durante los primeros cinco meses de aplicación del tratamiento, los bombeos se redujeron significativamente. Antes del tratamiento, estos bombeos se hacían cada 2 semanas, después de la aplicación de ACF-32 en el sistema, la frecuencia de los mismos se extendió a cada 8 semanas. A los cinco meses, el propietario había ahorrado cerca de $2,000 en costosos bombeos.